El tesorero en la trinchera (IX)
El arsenal (VII)
Aprovechar los saldos ociosos
En la guerra de la tesorería, la escasez es un enemigo evidente. Pero cuando el frente se estabiliza y la liquidez empieza a acumularse, aparece otro riesgo más silencioso: el inmovilismo. El dinero parado no dispara, no protege y no avanza. Simplemente se degrada con el tiempo, perdiendo valor frente a la inflación y generando un coste de oportunidad que rara vez aparece en los informes.
Gestionar los saldos ociosos no es una cuestión de ambición financiera, sino de disciplina. No se trata de asumir riesgos innecesarios, sino de decidir conscientemente qué hacer con la liquidez que no se necesita hoy, pero que puede ser decisiva mañana.
Depósitos a corto plazo: asegurar el perímetro
El depósito a corto plazo es la primera línea de actuación cuando hay excedentes temporales de tesorería. No pretende ganar la guerra, sino proteger el campamento mientras se espera la siguiente orden. Es una solución sencilla, conocida y fácil de justificar.
Fortalezas:
- Bajo riesgo y alta previsibilidad.
- Simplicidad operativa.
- Adecuado para excedentes de muy corto plazo.
Debilidades:
- Rentabilidad limitada.
- Dependencia de la entidad bancaria.
- Poco flexible si surgen necesidades inesperadas.
Fondos monetarios: flexibilidad con control
Cuando el horizonte temporal se amplía ligeramente, los fondos monetarios ofrecen una alternativa más flexible. Permiten obtener algo más de rendimiento manteniendo un perfil de riesgo bajo y una alta liquidez.
Fortalezas:
- Mayor diversificación que un depósito bancario.
- Liquidez diaria en la mayoría de los casos.
- Adecuados para gestionar excedentes recurrentes.
Debilidades:
- Rentabilidad no garantizada.
- Requieren seguimiento y entendimiento del producto.
- Sensibles a cambios en los tipos de interés.
Repos y operaciones de mercado monetario: eficiencia técnica
Las operaciones repo y otros instrumentos del mercado monetario permiten optimizar la liquidez con un enfoque más técnico. Son habituales en tesorerías maduras, donde la prioridad es maximizar eficiencia sin comprometer seguridad.
Fortalezas:
- Muy bajo riesgo si están bien estructuradas.
- Alta eficiencia en la gestión diaria de caja.
- Instrumentos estándar en entornos corporativos avanzados.
Debilidades:
- Mayor complejidad operativa.
- Acceso limitado para algunas empresas.
- Dependencia de contrapartes financieras.
Liquidez estratégica: no todo debe invertirse
No toda la caja debe ponerse a trabajar. Parte de la liquidez cumple una función estratégica: servir de reserva ante imprevistos, tensiones futuras o movimientos tácticos. La tentación de exprimir cada euro puede llevar a dejar al ejército sin margen de reacción.
Aquí el error más común no es perder dinero, sino perder flexibilidad. Una tesorería excesivamente invertida puede verse obligada a deshacer posiciones en el peor momento posible.
El equilibrio entre rentabilidad, riesgo y disponibilidad
La gestión de saldos ociosos no consiste en elegir el producto más rentable, sino en definir un marco claro: qué parte de la liquidez es operativa, cuál es táctica y cuál es estratégica. Sin ese marco, cualquier decisión de inversión es improvisación.
En la trinchera, un ejército sobrecargado de suministros mal gestionados es tan vulnerable como uno desabastecido. La clave está en el equilibrio.
Sage XRT Advanced y Azurriga: visibilidad y control
Decidir qué hacer con la liquidez solo es posible si se tiene una visión clara y consolidada de la posición de caja. Sage XRT Advanced permite identificar excedentes reales, simular escenarios y asegurar que las decisiones de inversión no comprometen la operativa futura.
Desde Azurriga, ayudamos a definir políticas de inversión coherentes con el perfil de la empresa y a integrarlas en la gestión diaria de tesorería. No se trata de convertir al tesorero en un gestor de fondos, sino de evitar que la inacción se convierta en una decisión costosa.
En la trinchera, sobrevivir no basta. Cuando el frente se estabiliza, el verdadero reto es no dormirse en la guardia. La liquidez bien gestionada mantiene al ejército alerta, flexible y preparado para el siguiente movimiento. Porque en tesorería, incluso la calma exige disciplina.
Artículo escrito por Mario Durán Tovar (Director Consultoría de Azurriga)